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Liberar el poder de los datos abiertos para la acción climática
Liberar el poder de los datos abiertos para la acción climática

Introducción

Imaginemos un mundo en el que todas las comunidades disponen de los datos, la información y los conocimientos necesarios para tomar decisiones con conocimiento de causa sobre la tierra que consideran su hogar. Un mundo en el que el poder de la información se aprovecha para responsabilizar a los dirigentes de la gestión sostenible de los recursos naturales esenciales. Este es el potencial transformador de los datos abiertos y accesibles sobre la tierra en la lucha contra el cambio climático, que es el reto definitorio de nuestro tiempo y amenaza la vida y los medios de subsistencia de comunidades de todo el mundo.

El aumento de las temperaturas, los fenómenos meteorológicos extremos y otros impactos climáticos están creando un «código rojo para la humanidad» que devasta paisajes, exacerba las desigualdades y socava los avances hacia el desarrollo sostenible. Se necesitan medidas urgentes para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero, adaptarse a los cambios inevitables y aumentar la resiliencia, especialmente de los más vulnerables.  

La tierra es a la vez motor y solución del cambio climático. Las prácticas insostenibles de uso de la tierra, como el extractivismo desenfrenado, la deforestación y la degradación del suelo, contribuyen significativamente a las emisiones mundiales de carbono. En la actualidad, nuestros sistemas alimentarios causan alrededor de un tercio de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, dos tercios de las cuales proceden de la agricultura, la silvicultura y otros usos del suelo. Unas prácticas de gestión de la tierra más sostenibles, como la agrosilvicultura y la restauración de ecosistemas, ofrecen un inmenso potencial de secuestro de carbono y adaptación.

Sin embargo, para hacer realidad este potencial es necesaria una transformación en la gobernanza de la tierra, sustentada por datos sobre la tierra abiertos, accesibles e inclusivos. Una sociedad civil fuerte y dinámica puede aprovechar los datos abiertos sobre la tierra -datos que están disponibles de forma gratuita, que cualquiera puede utilizar y redistribuir- para proteger los derechos sobre la tierra, permitir una toma de decisiones informada y exigir responsabilidades a los actores poderosos. 

Al mismo tiempo, debemos ser conscientes de cómo se han conceptualizado los derechos sobre la tierra y los datos en gran parte de la literatura internacional. Con frecuencia, estos conceptos están imbuidos de prejuicios, experiencias y suposiciones del Norte, que a menudo no están suficientemente matizados o no reflejan el contexto que configura el Sur global.

A pesar de estas limitaciones, la coyuntura actual ofrece una oportunidad crucial para movilizarse en torno a una visión compartida de los datos abiertos sobre la tierra para la acción climática. El Land Portal trabaja con custodios de datos en diferentes contextos: instituciones multilaterales, gobiernos, sociedad civil, ILPC y el sector privado. Abogamos por marcos jurídicos que garanticen los derechos humanos, el acceso a la información y sistemas de gobernanza de datos que sean justos y equitativos.

 

 

 

La necesidad de datos sobre la tierra abiertos, inclusivos y actualizados 

En muchos países, la gobernanza de la tierra se caracteriza por la opacidad, la desigualdad y la inseguridad. Los registros de tierras suelen estar incompletos, obsoletos o fragmentados, y gran parte de los datos están encerrados en silos o detrás de muros de pago. Esta falta de transparencia favorece el acaparamiento de tierras, la corrupción y la marginación de grupos vulnerables, en particular los pueblos indígenas, las mujeres y los pobres. Saber quién posee la tierra y bajo qué régimen de tenencia es esencial, ya que la tierra es uno de los principales objetivos de la corrupción y el blanqueo de dinero. Cuando los registros de la propiedad se hacen públicos, con las salvaguardias y protecciones adecuadas, las comunidades y las organizaciones de la sociedad civil tienen la posibilidad de supervisar las transacciones de tierras, denunciar las prácticas corruptas y exigir responsabilidades. Tomemos el ejemplo de Camboya, donde la Iniciativa de Desarrollo Abierto ha creado una base de datos pública sobre concesiones de tierras que permite a los ciudadanos seguir la pista de los acuerdos que están reconfigurando sus paisajes y defender sus derechos.

Poner los datos a disposición del público, especialmente en áreas clave como la propiedad de la tierra, y garantizar que los conjuntos de datos puedan vincularse entre sí, es una poderosa herramienta para sacar a la luz las redes de corrupción, pero aún queda mucho trabajo por hacer para aprovechar este potencial a nivel mundial.

Los efectos de una gobernanza de la tierra disfuncional se ven exacerbados por el cambio climático. A medida que los recursos escasean y la competencia se intensifica, las personas con derechos sobre la tierra inseguros corren un mayor riesgo de desposesión y desplazamiento. Además, la falta de datos completos y actualizados sobre la tierra obstaculiza los esfuerzos para planificar y responder a los riesgos climáticos. 

Los responsables políticos y los profesionales necesitan información detallada sobre los derechos a la tierra y los recursos, el uso de la tierra, la cubierta vegetal, la calidad del suelo y otros atributos para identificar las zonas vulnerables, priorizar las intervenciones y supervisar los progresos. Pero en muchos contextos, estos datos no están disponibles o son inadecuados.

Los datos abiertos, inclusivos y actualizados sobre la tierra son, por lo tanto, un facilitador crítico para la acción climática. Sin embargo, para que los datos sean realmente abiertos, deben serlo tanto desde el punto de vista jurídico como técnico. Los datos legalmente abiertos tienen una licencia que permite a cualquiera utilizarlos, modificarlos y compartirlos libremente para cualquier fin. Esto se consigue normalmente mediante la aplicación de una licencia abierta como Creative Commons. Técnicamente, los datos abiertos se publican en formatos y estructuras que permiten un procesamiento fácil y automatizado y la integración con otros conjuntos de datos. Esto requiere el uso de formatos abiertos legibles por máquinas y la adhesión a normas de datos abiertos.

Nunca se insistirá lo suficiente en la importancia de la apertura técnica y la interoperabilidad. La interoperabilidad permite que distintos sistemas de datos intercambien y utilicen información sin fisuras. Posibilita la integración y el análisis de datos procedentes de múltiples fuentes, lo que es fundamental para comprender fenómenos complejos como el cambio climático y sus repercusiones sobre la tierra y las personas. Las normas abiertas para el intercambio de datos, como las desarrolladas por el Consorcio Geoespacial Abierto (OGC), son facilitadores clave de la interoperabilidad.

Sin embargo, para lograr la apertura jurídica y técnica hace falta algo más que publicar los datos en línea. Los custodios de los datos, en particular los organismos públicos, deben contar con planes sólidos de gestión de datos. Estos planes deben abordar los aspectos técnicos de la publicación de datos, como formatos, normas de metadatos y licencias. También deben tener en cuenta los marcos jurídicos e institucionales que rigen el intercambio y uso de datos, incluidas las cuestiones de privacidad y seguridad. Se necesitan recursos y capacitación para ayudar a los custodios de datos a desarrollar y aplicar estos planes.

Existe una serie de principios que informan las estrategias de datos abiertos sobre la tierra. Entre ellos se encuentran los Principios CARE para la Gobernanza de Datos Indígenas y los Principios FAIR para la gestión y administración de datos científicos. 

Los Principios CARE afirman que los pueblos indígenas tienen derecho a gobernar la recopilación, propiedad y aplicación de sus propios datos. CARE significa Beneficio Colectivo, Autoridad para controlar, Responsabilidad y Ética. El Centro de Gobernanza de la Información de las Primeras Naciones de Canadá ha desarrollado una variación de estos principios. Los principios OCAP hacen hincapié en que las comunidades indígenas deben controlar los procesos de recopilación de datos y en que les pertenece y controlan cómo debe utilizarse esta información. 

Los principios FAIR, por su parte, hacen hincapié en que los datos deben ser localizables, accesibles, interoperables y reutilizables. A primera vista, puede parecer que existen tensiones entre el énfasis de los Principios CARE y OCAP en el control indígena de los datos y el énfasis de los Principios FAIR en el acceso abierto. Sin embargo, estos principios pueden ser complementarios si se aplican cuidadosamente. Por ejemplo, las comunidades indígenas podrían optar por hacer que determinados subconjuntos de sus datos sobre la tierra sean de libre acceso (FAIR), manteniendo al mismo tiempo el control sobre los conocimientos culturales sensibles (CARE). La clave está en garantizar que los pueblos indígenas tengan autoridad para tomar estas decisiones por sí mismos.

En términos más generales, los Principios CARE nos recuerdan que las iniciativas de datos abiertos deben dar prioridad a los derechos, intereses y bienestar de las comunidades representadas en los datos. Esto significa ir más allá de la mera accesibilidad a los datos, para implicar activamente a las comunidades en la gobernanza de los datos y garantizar que se benefician de su uso. Los Principios FAIR, por su parte, proporcionan una hoja de ruta para hacer los datos más utilizables e interoperables, lo que es esencial para maximizar su valor para la acción climática. 

Al hacer que los datos sean más transparentes, interoperables y accesibles, respetando al mismo tiempo la soberanía de los datos indígenas, los datos abiertos pueden capacitar a las comunidades para proteger sus derechos y recursos. Facilita una toma de decisiones más informada y participativa, permitiendo que diversas partes interesadas colaboren en soluciones sostenibles de gestión de la tierra. Y proporciona la base empírica para que la sociedad civil exija a los gobiernos y a las empresas que cumplan sus compromisos climáticos.

 

 

 

Pruebas que respaldan la gobernanza de la tierra basada en datos abiertos para mitigar el cambio climático

Cada vez hay más pruebas que demuestran el potencial de los datos abiertos sobre la tierra para mitigar el cambio climático. Por ejemplo, estudios recientes estiman que garantizar los derechos sobre la tierra de los pueblos indígenas y las comunidades en sólo 24 países en desarrollo podría evitar la deforestación y las emisiones asociadas equivalentes a la desconexión de cientos de centrales eléctricas de carbón. 

Los datos abiertos también pueden ayudar a identificar y priorizar áreas de restauración y conservación. El Atlas de Oportunidades de Restauración, desarrollado por el Instituto de Recursos Mundiales y sus socios, utiliza datos abiertos sobre la cubierta terrestre, el tipo de suelo y otros factores para cartografiar posibles lugares de restauración en todo el mundo. La disponibilidad de esta información puede orientar a los gobiernos, la sociedad civil y otras partes interesadas en la aplicación de soluciones al cambio climático basadas en la naturaleza.

Además, los datos abiertos permiten una planificación del uso de la tierra más eficaz y equitativa. Mediante la integración de datos sobre derechos, uso y valor de la tierra, los responsables políticos pueden tomar decisiones informadas sobre cómo equilibrar las demandas contrapuestas sobre la tierra, protegiendo al mismo tiempo los derechos y los medios de subsistencia de las comunidades locales. Por ejemplo, el Modelo de Dominio de la Tenencia Social, desarrollado por la Global Land Tool Network, proporciona un estándar para capturar y representar acuerdos complejos de tenencia de la tierra, incluidos los derechos consuetudinarios e informales. Aunque no necesariamente hace que los datos sean abiertos, se reconoce como un proceso y una herramienta altamente participativos que pueden ayudar a garantizar que los planes y las políticas de uso de la tierra sean inclusivos, respondan a las realidades locales y contrarresten los prejuicios del Norte.

 

 

 

Riesgos y desafíos potenciales de los datos abiertos

Aunque los beneficios potenciales de los datos abiertos sobre la tierra son significativos, también existen riesgos y desafíos que deben sortearse con cuidado. Una de las principales preocupaciones es el potencial para la captura de élites y el mal uso de los datos. Si los datos sobre la tierra no se administran y gestionan de forma responsable, pueden utilizarse para reforzar los desequilibrios de poder existentes y permitir el acaparamiento de tierras por parte de actores poderosos. 

Los datos abiertos sobre la tierra pueden ayudar a prevenir la corrupción en países con instituciones fuertes y poca desigualdad. Sin embargo, en contextos con derechos sobre la tierra débiles y grandes desequilibrios de poder, los mismos datos pueden permitir a los actores poderosos despojar a las comunidades vulnerables. La investigación ha demostrado cómo el acceso a los datos del registro de la propiedad puede facilitar los acuerdos sobre tierras a gran escala, a expensas de los titulares de derechos consuetudinarios indocumentados.

Los riesgos y beneficios de los datos abiertos deben sopesarse cuidadosamente en función de la protección jurídica, la capacidad institucional y la dinámica de poder de cada país. Una gobernanza eficaz de los datos no sólo exige su disponibilidad, sino también salvaguardias que garanticen su uso responsable y protejan los derechos de los grupos vulnerables. Aquí es donde los Principios CARE pueden proporcionar una orientación crucial, al centrar los derechos e intereses de los pueblos indígenas y las comunidades locales en la gobernanza de datos.

Otro riesgo es la posible violación de la privacidad y el uso indebido de información sensible. Los datos sobre la tierra suelen contener detalles personales y confidenciales que, si no se protegen adecuadamente, pueden utilizarse con fines fraudulentos o malintencionados. Los procesos de registro de tierras pueden quedar en manos de las élites, lo que da lugar a la exclusión de los titulares de derechos consuetudinarios, en particular las mujeres, los pastores y las comunidades indígenas, cuyas reclamaciones de tierras pueden no encajar perfectamente en los marcos jurídicos formales. En la India, un programa para digitalizar los registros de tierras fue secuestrado por poderosos actores que aprovecharon la transición para arrebatar tierras a los pequeños agricultores.

Además, las iniciativas de datos abiertos pueden exacerbar inadvertidamente las desigualdades existentes si no se diseñan y aplican de forma inclusiva y equitativa. Si los datos sólo están disponibles en determinados idiomas o formatos, o si requieren conocimientos o equipos especializados para acceder a ellos y utilizarlos, pueden excluir a los grupos marginados de participar y beneficiarse. Los Principios FAIR pueden ayudar a mitigar algunos de estos riesgos haciendo que los datos sean más localizables, accesibles y utilizables por un mayor número de interesados. Pero los datos FAIR no bastan por sí solos: deben ir acompañados de un apoyo sistemático para defender los derechos de los ILPC.  

Abordar estos riesgos requiere algo más que soluciones técnicas; exige un reconocimiento fundamental de los desequilibrios de poder que impregnan los sistemas de gobernanza de la tierra en todo el mundo. Los Principios CARE y OCAP ofrecen un punto de partida para centrar la equidad y la inclusión en las iniciativas de datos abiertos, pero deben traducirse en prácticas y salvaguardias concretas, desarrolladas en estrecha colaboración con las comunidades afectadas.

 

 

 

Tendencias clave y situación de los datos abiertos sobre la tierra

Existe un impulso creciente en torno a los datos abiertos sobre la tierra, especialmente en el contexto del Sur global. Los gobiernos, las organizaciones de la sociedad civil y otras partes interesadas reconocen cada vez más la importancia de los datos abiertos para la gobernanza de la tierra y el desarrollo sostenible, y consideran que los beneficios superan a los riesgos.

A nivel mundial, los datos abiertos sobre la tierra se han identificado como una prioridad clave en varios marcos e iniciativas internacionales, como las Directrices Voluntarias sobre la Gobernanza Responsable de la Tenencia y la Guía Open Up para la Gobernanza de la Tierra. En ellas se ofrecen orientaciones y principios para que los datos sobre la tierra sean abiertos, accesibles y utilizables para todos, en el marco del acceso a la información como derecho humano. Por ejemplo, la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos ha elaborado una Ley Modelo sobre Acceso a la Información para África.

Sin embargo, el reciente informe Broken Links pone de relieve deficiencias sistémicas a escala mundial en lo que respecta a la recopilación, publicación, utilización e interoperabilidad de los datos. Señala que la tierra es un foco de importantes decisiones políticas y un medio para ocultar el enriquecimiento ilícito y, por tanto, un área de atención importante. 

Además, muchos países siguen careciendo de datos completos y actualizados sobre la tierra, en particular sobre los regímenes de tenencia consuetudinarios e informales, independientemente de que estos datos sean abiertos o cerrados. Las limitaciones de capacidad y recursos siguen obstaculizando el desarrollo y la sostenibilidad de los sistemas de datos abiertos sobre la tierra.

Aunque hay países que han avanzado en la digitalización de los registros de tierras y en hacerlos abiertos y transparentes, siguen existiendo retos importantes para mantener actualizados los registros de tierras. Como resultado, la calidad y precisión de los datos se erosiona rápidamente. Esto pone de relieve la importancia de una inversión sostenida en sistemas de gobernanza de datos sobre la tierra y de garantizar que las transacciones de tierras sean abiertas siempre que sea posible. 

En la actualidad, la cartografía y el registro de los complejos regímenes de tenencia de la tierra, como los derechos consuetudinarios o informales a escala, y el mantenimiento de estos registros al día suelen superar la capacidad de las instituciones locales de gobernanza de la tierra. 

 

 

 

Intersecciones entre los datos sobre la tierra y la planificación de la acción climática

La intersección entre los datos sobre la tierra y climáticos se reconoce cada vez más como una frontera crítica para la acción climática. Los cambios en el uso y la cubierta del suelo son a la vez motores y consecuencias del cambio climático, por lo que el análisis integrado de los datos sobre la tierra y el clima es crucial para una toma de decisiones informada. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) sigue insistiendo en que la tenencia clara de la tierra y la planificación integrada del uso de la tierra son esenciales para la eficacia de las medidas de adaptación y mitigación. Señala que las políticas agrarias (incluido el reconocimiento de la tenencia consuetudinaria, la cartografía comunitaria, la redistribución, la descentralización, la cogestión, la regulación de los mercados de alquiler) pueden proporcionar tanto seguridad como flexibilidad para responder al cambio climático.

Los datos abiertos sobre la tierra tienen un inmenso potencial para informar y acelerar la planificación de la acción climática a múltiples escalas. Al proporcionar información oportuna, precisa y granular sobre el uso del suelo, la cubierta vegetal, los derechos sobre la tierra y otras variables clave, los datos abiertos pueden ayudar a los responsables de la toma de decisiones a

  • Evaluar los riesgos y vulnerabilidades climáticos 
  • Identificar y priorizar las oportunidades de mitigación del cambio climático.
  • Planificar y supervisar las medidas de adaptación al clima  
  • Implicar y empoderar a las comunidades en la acción climática
  • Supervisar e informar sobre el progreso de la acción climática.

Cuando los datos son abiertos, pueden analizarse y correlacionarse entre conjuntos de datos, lo que beneficia significativamente a la investigación. La integración de los datos sobre la cubierta terrestre con las evaluaciones de las reservas de carbono puede permitir un seguimiento y una notificación más precisos de las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas del cambio en el uso del suelo.

Además, la creciente disponibilidad de datos geoespaciales y de teledetección está creando nuevas oportunidades para la integración de datos sobre el clima y la tierra. Por ejemplo, el Cubo de Datos Regionales de África proporciona datos de satélite listos para el análisis de cinco países africanos, lo que permite a los usuarios hacer un seguimiento de los cambios en la cubierta terrestre, los recursos hídricos y otros indicadores medioambientales a lo largo del tiempo. Combinando estos datos con las evaluaciones de las reservas de carbono, que estiman la cantidad de carbono almacenado en los distintos tipos de cubierta terrestre, es posible cuantificar con mayor precisión las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de los cambios en el uso del suelo.

Sin embargo, para aprovechar todo el potencial de la integración de datos sobre el clima y la tierra es necesario superar varios retos. Entre ellos se encuentran las lagunas e incertidumbres de los datos, especialmente en los países en desarrollo; la necesidad de formatos y protocolos de datos más estandarizados e interoperables; y las limitaciones de capacidad a las que se enfrentan muchos profesionales de la gobernanza de la tierra y la adaptación al clima. Los Principios FAIR proporcionan un marco para abordar algunos de estos retos, haciendo que los datos sean más localizables, accesibles, interoperables y reutilizables.

Aunque los datos abiertos sobre la tierra pueden contribuir activamente a la planificación de la acción climática, para hacer realidad este potencial se requerirá una inversión sostenida en infraestructuras de datos abiertos, desarrollo de capacidades y asociaciones, así como un compromiso con los principios de gobernanza de datos que dan prioridad a la equidad, la inclusión y la rendición de cuentas.  Los Principios CARE ofrecen una orientación crucial en este sentido, al afirmar los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales a gobernar sus propios datos para el beneficio colectivo.

 

 

 

La relevancia del trabajo de Land Portal sobre datos abiertos para los pueblos indígenas y las comunidades locales y la acción climática

El trabajo de Land Portal sobre la apertura de datos e información sobre la tierra es muy relevante para los pueblos indígenas y las comunidades locales (IPLC) y puede convertirse en un motor para la acción climática. El Land Portal ha concebido el Indicador del Estado de la Información sobre la Tierra (SOLIndex) como una herramienta de referencia y diagnóstico mundial para hacer un seguimiento de la exhaustividad de la información sobre la tierra y evaluar su apertura. El SOLIndex complementa los puntos de referencia existentes sobre corrupción de la tierra (TI), datos comunitarios sobre gobernanza de la tierra (ILC), adquisiciones de tierras a gran escala (Land Matrix) y seguridad de la tenencia (Prindex).

El SOLIndex también ha sido adoptado por LANDex, que incorporará los datos junto con sus indicadores de datos comunitarios sobre la tierra. Por último, el Observatorio Mundial de la Tierra (GLO) de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) también ha adoptado el SOLIndex como uno de sus indicadores clave.

Los Principios CARE proporcionan un marco para comprometerse con los ILPC, al centrar los derechos y la autodeterminación indígenas en la gobernanza de los datos.

En lo que respecta a la apertura y el control de los datos, hay dos cuestiones distintas en juego que no deben confundirse:

1. 1. El acceso de los pueblos indígenas y las comunidades locales a datos abiertos sobre la tierra procedentes de fuentes externas para proteger mejor sus derechos sobre la tierra. 

Esto requeriría desarrollar la capacidad local para acceder, utilizar e interpretar los conjuntos de datos abiertos existentes. 

  • Los datos abiertos sobre la tierra pueden ayudar a los pueblos indígenas y las comunidades locales a documentar, cartografiar y hacer valer sus derechos consuetudinarios sobre la tierra y sus reivindicaciones de tenencia.
  • Mediante el acceso a fuentes de datos abiertos, como en el ejemplo camboyano citado anteriormente, los pueblos indígenas y las comunidades locales pueden proteger mejor sus territorios de la usurpación, las falsas inversiones en compensaciones de carbono, el acaparamiento de tierras y otras amenazas externas, que a menudo se ven exacerbadas por el cambio climático. 
  • Al acceder a los datos sobre la tierra y utilizarlos, los pueblos indígenas y las comunidades locales pueden informar e influir en las decisiones sobre el uso, la conservación y el desarrollo de la tierra, garantizando que se tengan en cuenta sus conocimientos, prioridades y prácticas.

Los datos abiertos sobre la tierra también pueden ayudar a los pueblos indígenas y las comunidades locales a acceder a la financiación climática y al apoyo a las medidas de adaptación y mitigación en sus territorios. Si bien es esencial que los recursos lleguen a los más afectados por el cambio climático y que desempeñan funciones de custodia de importancia mundial, la inyección de recursos conlleva el riesgo de fragmentación social y luchas por controlar los beneficios de los recursos.

2. La cuestión de que los pueblos indígenas y las comunidades locales abran sus propios datos sobre la tierra a otros. 

En este caso, muchos se muestran comprensiblemente reticentes por temor a que los gobiernos y otras partes puedan utilizar los datos en contra de sus intereses. Es evidente que la cuestión de la propiedad y el control de los datos sobre la tierra de los pueblos indígenas y las comunidades locales debe priorizarse y tener en cuenta las especificidades del contexto. Las decisiones sobre la apertura de los datos de los pueblos indígenas y las comunidades locales deben respetar, proteger y promover los derechos, conocimientos y prácticas de estos pueblos para que sean agentes activos e impulsores de la acción por el clima. En este sentido, es necesario analizar más a fondo si la apertura de datos es una amenaza en sí misma, o si es la ausencia de reconocimiento legal de los derechos sobre la tierra y la tenencia y la protección efectiva contra la captura y el despojo de recursos lo que está poniendo en peligro a los pueblos indígenas y las comunidades locales.

 

 

 

Conclusión

La crisis climática es un peligro claro y presente que exige una acción urgente y transformadora. A medida que el mundo se enfrenta a los devastadores efectos del cambio climático, se hace cada vez más evidente que la tierra es tanto un campo de batalla crítico como un poderoso espacio de solución para la acción climática.  

Pero para aprovechar todo el potencial de las soluciones basadas en la tierra, necesitamos nuevos paradigmas de gobernanza de la tierra y los datos que sean transparentes, inclusivos y responsables. Tenemos que ir más allá de los silos y la opacidad del pasado, hacia un futuro en el que los datos sobre la tierra sean abiertos, interoperables, accesibles y procesables para todos, al tiempo que se protegen los derechos y los recursos de los pueblos indígenas y comunidades locales.

Transformar la gobernanza de la tierra para la acción climática requerirá abordar retos políticos de alto nivel, así como implementar intervenciones legales y técnicas concretas. Desde un punto de vista sistémico, necesitamos desafiar los intereses creados y las desigualdades estructurales que impulsan prácticas de uso de la tierra insostenibles e injustas y los sistemas económicos que las sustentan. 

Este trabajo esencial y urgente requiere nuevas asociaciones y colaboraciones que trasciendan las fronteras sectoriales y disciplinarias. También requieren confianza, transparencia y equidad en la toma de decisiones y el reparto de beneficios. Esto significa implicar a las comunidades y grupos marginados como socios activos en la gobernanza de los datos, en lugar de como meros sujetos pasivos de los datos. También significa garantizar que los beneficios de los datos abiertos reviertan en las personas y los lugares que más los necesitan.

 

Referencias

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